Una mirada toda nuestra
(dedicado a mi hija)
TRADUCCION:
Prof. Laura Cristina Campana Müller di Reconquista – Santa Fe - Argentina
con le allieve: Viviana Nobile, Alicia Foschiatti, Erika Furrer, Analia Venica
del 1º livello (Cattedra di Grammatica I°) Anno Scolastico 2003
Corso Superiore di Lingua e Cultura Italiana del Comitato Dante Alighieri di
Avellaneda
(Prov. Santa Fe) Argentina
El dolor del parto es un túnel frío y negro:
Contra sus paredes resbaladizas vengo empujada.
Después de un tiempo infinito,
Con inmensa fatiga,
Te siento asomar fuera de mi.
Una llamarada de calor y he aquí
Mi sudor hacerse más humano
Y envolver mi cuerpo exhausto en un tibio abrazo piadoso.
La sala de parto se expande entorno a nosotras
En una luminosidad cegadora:
El dolor está ya a mis espaldas,
Se está alejando de nosotras dos.
Mis primeras palabras son un gracias ronco a aquellas manos
Que te han aferrado
Durante tu primer fatigoso viaje.
Y te veo.
Estás de verdad aquí, con tu vagido incierto,
Envuelta en un paño caliente
Y en la niebla indefinida que mi mirada atónita
Te está forjando entorno.
Estás aquí.
Inmensamente viva.
Ahora solamente entreveo la trama del destino,
Benévola telaraña de incomprensibles casualidades
Que nos ha conducido
A encontrarnos por primera vez.
Te bebo con los ojos y en tanto
Respiro el perfume selvático de tu piel:
Es perfume de almizcle húmedo y de brisa marina,
Y tus párpados huelen a hierba secada al sol.
Pareces iluminarte con una energía quieta
Cuando me diriges tus ojos gris-azules
Apenas emergidos del gran misterio de la vida.
Es una mirada especial, la tuya,
Una especie de leve abandono,
Y enseguida sumerge en el sueño.
Pero por un instante nos intercambiamos
Un relámpago de luz todo nuestro.
Livia Tortonesi